Visión e Historia
Nuestra Visión
Conquistar vidas, transformar generaciones y alcanzar naciones; desde cada pueblo y ciudad, hasta que toda Bolivia y el mundo sean llenos de la gloria de Dios, mediante el evangelismo, el discipulado y un espíritu misionero con visión, fe y acción.
Juan 4:35; Habacuc 2:2-3
Para lograr la Visión
1. Visión Evangelística
Una visión evangelística significa que toda la iglesia entiende que su misión no es solamente reunirse, sino salir, compartir el Evangelio, recibir a nuevas personas, discipularlas y prepararlas para que también alcancen a otros. Lo hacemos a través de campañas evangelísticas masivas, evangelismo personal, radios, televisión, folletos, prensa escrita, internet y todos los medios que Dios ponga a nuestra disposición para la obra misionera y evangelística.
“Cada creyente un evangelista, cada nuevo creyente un discípulo y cada discípulo un multiplicador.”
2. Visión Misionera
La obra misionera es la razón dada por el Señor Jesucristo para la existencia de nuestras iglesias (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Lucas 24:47; Juan 20:21; Hechos 1:8). El mejor ejemplo de una iglesia cumpliendo su propósito misionero en el Nuevo Testamento es la iglesia en Antioquía (Hechos 13:1-4).
Tener claro el propósito de llevar el mensaje de Jesucristo a otras personas y lugares, trabajando con fe y acción para transformar vidas.
“Ver la necesidad, llevar el Evangelio y alcanzar vidas para Cristo.”
3. Visión Apostólica
Está basada en plantar y establecer iglesias en los pueblos, ciudades y naciones, a través de cinco puntos importantes:
- Ordenar pastores que realmente respondan a ese llamado.
- Supervisar y confirmar las iglesias, enviando ministros con pasión y compromiso con su llamado.
- Velar por el desarrollo espiritual de la iglesia, ministrando a pastores, obreros y líderes con la Palabra de Dios.
- Corregir cualquier asunto de importancia cuando sea necesario.
- Evaluar y valorar el desarrollo de la obra de cada pastor.
El Movimiento Cristiano Misionero Maranatha es una visión misionera que nace en Mar del Plata, Argentina; cuna de esta familia que surgió con un énfasis misionero y de fe.
Nuestra Historia
"Dejando huellas del Evangelio"
Los orígenes: Samuel Enok Sórensen
Todo comienza con la visión misionera de Samuel Enok Sórensen (1918-1979), hijo de misioneros daneses en Argentina. En 1950, en City Bell, dirigía el Instituto Bíblico "La Escuela del Espíritu Santo", donde se vivió un profundo despertar espiritual entre maestros y alumnos. En 1952 se trasladó con su familia a Mar del Plata - Argentina y, el 5 de junio de 1955, fundó el Centro Evangelístico de Mar del Plata: El punto de origen del Movimiento.
La obra nació con una marcada vocación evangelística y misionera. Durante los años 1956 y 1957 se desarrollaron los denominados “Cursos Relámpago”, mediante los cuales fueron preparados y enviados los primeros misioneros hacia diferentes regiones del sur de Argentina.
Nace el Movimiento Cristiano Misionero
En enero de 1960, líderes y obreros reunidos en oración decidieron continuar trabajando bajo una misma visión, consolidando la denominación "Movimiento Cristiano Misionero" sobre tres principios: el orden bíblico, el orden espiritual y el orden práctico, impulsando la obra evangelística y misionera.
Expansión internacional de la visión
Después del fallecimiento de Samuel Enok Sórensen en 1979, la obra continuó desarrollándose bajo la conducción de ministros y pastores que mantuvieron los principios fundamentales recibidos desde sus inicios. La visión misionera alcanzó progresivamente países como Bolivia, Chile, Perú, Brasil, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Colombia, Costa Rica, México y Estados Unidos, además de diferentes lugares de Europa y África. Los principios relacionados con el llamamiento, la vida de fe, la guía del Espíritu Santo, la vigencia de las Sagradas Escrituras, el discipulado y la obra misionera continuaron constituyendo elementos fundamentales de identidad y desarrollo del Movimiento.
1961 - 1962
NACIMIENTO Y DESARROLLO DEL MOVIMIENTO CRISTIANO MISIONERO EN BOLIVIA
Nicolás Apahaza Bejarano, llega a Bolivia
La historia de la obra en Bolivia se encuentra estrechamente vinculada al ministerio del hermano Nicolás Apahaza, nacido en la localidad de Padilla, departamento de Chuquisaca, Bolivia. Después del fallecimiento de su madre cuando tenía aproximadamente cuatro años, se trasladó junto con su padre a la República Argentina por razones familiares y laborales, estableciéndose posteriormente en Tartagal. A los 18 años, el 4 de marzo de 1958, recibió a Jesucristo como su Salvador. Poco tiempo después, el 10 de abril del mismo año, inició su preparación ministerial en un Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios, en Río de la Plata, Buenos Aires. Concluyó sus estudios el 5 de noviembre de 1960, habiendo tenido entre sus docentes a Samuel Enok Sórensen. En marzo de 1961, cuando tenía aproximadamente 21 años, recibió el llamado al ministerio misionero y fue enviado, junto con el hermano Faugusto Heredia, a la provincia de Salta, Argentina.
Recibió el llamado misionero en marzo de 1961 y, en noviembre de ese año, realizó su primer viaje a Bolivia ingresando por Yacuiba. Durante 1962 evangelizó en Yacuiba, Boyuibe, Monteagudo, Sucre y Cochabamba, sembrando lo que sería la obra del Movimiento en el país.
Consolidación y desarrollo en Cochabamba
Ante el crecimiento de la obra en territorio boliviano, se realizaron las gestiones para obtener personalidad jurídica bajo la denominación Movimiento Cristiano Misionero. Cochabamba se convirtió en un lugar clave para la expansión, con el ministerio de Dámaso Huanca y su esposa Carmen, y numerosas campañas que fortalecieron la presencia del Movimiento en el departamento.
Asimismo, diferentes campañas realizadas en espacios públicos permitieron que nuevas personas se incorporaran a las congregaciones y que progresivamente se consolidara la presencia del Movimiento en el departamento.

Pedro Contreras y el inicio en el Trópico de Cochabamba
Durante la década de 1980, la visión misionera llegó con mayor fuerza al Trópico de Cochabamba. En marzo de 1983 se desarrolló una campaña evangelística en Sacaba y, posteriormente, durante junio del mismo año, se realizaron actividades conmemorativas y evangelísticas en Colonia Libertad, Trópico – Ivirgarzama, fortaleciendo la presencia de la obra en esta región.
El hermano Pedro Contreras desarrolló su ministerio en el Trópico de Cochabamba hasta su fallecimiento, ocurrido en octubre de 1984. Su trabajo constituyó una etapa importante para la continuidad y posterior expansión de la obra en esta región.
Lucio Taquichiri Romero continúa la obra
El pastor Lucio Taquichiri Romero tomó la posta del trabajo iniciado por Pedro Contreras en el Trópico de Cochabamba. Los primeros años fueron muy difíciles: gran parte del trabajo evangelístico se hacía a pie y motocicleta, atravesando monte y cruzando ríos para llegar a comunidades alejadas. Aun así, la obra siguió creciendo con la formación de nuevos creyentes y el establecimiento de nuevas congregaciones.
Nace el nombre "Maranatha"
En una reunión realizada en Cliza (Cochabamba), Bolivia, un grupo de pastores decidió fortalecer la identidad institucional de la obra, iniciando las gestiones para obtener personalidad jurídica bajo el nombre Movimiento Cristiano Misionero Maranatha. Este nombre está relacionado con una experiencia espiritual vivida por el pastor Nicolás Apahaza Bejarano, durante una etapa particularmente difícil de su ministerio.
La nueva organización asumió una identidad jurídica propia, manteniendo, conforme a su tradición histórica, los principios y la visión misionera recibidos desde los primeros años del Movimiento Cristiano Misionero.
Un legado que continúa
Desde sus primeros antecedentes hasta su consolidación en Bolivia, el Movimiento Cristiano Misionero Maranatha ha desarrollado una labor centrada en la proclamación del Evangelio, la formación de discípulos, la preparación de obreros y pastores, y el establecimiento de congregaciones en las zonas andinas, los valles y el Trópico de Cochabamba, siendo un testimonio de varias generaciones dedicadas al servicio cristiano.
Dentro de este proceso se destaca particularmente el legado ministerial desarrollado en el Trópico de Cochabamba, donde la labor iniciada por los primeros obreros fue continuada y fortalecida por el pastor Lucio Taquichiri Romero, acompañado de su familia, colaboradores, obreros y congregaciones.
Lucio Taquichiri Romero: Una vida dejando huellas del Evangelio
El camino del pastor Lucio Taquichiri Romero no fue fácil en sus comienzos, ni ha estado libre de desafíos hasta el día de hoy. Sin embargo, su mansedumbre, humildad, perseverancia y confianza en Dios le permitieron mantenerse firme en el llamado y avanzar aun en medio de las dificultades.
Lo que comenzó caminando por senderos, atravesando montes y cruzando ríos para anunciar el Evangelio, con los años se convirtió en una obra que alcanzó comunidades, pueblos y ciudades. Su mayor reconocimiento no está solamente en los cargos que llegó a desempeñar como Presidente del Movimiento Cristiano Misionero Maranatha y Presbítero, sino en los frutos de una vida entregada al servicio de Dios. Por esa trayectoria y por los frutos de su ministerio, también se reconoce en él un ministerio de carácter apostólico, dedicado a abrir obra, formar obreros, levantar pastores y establecer congregaciones.
Pero esta historia no la escribió solo. A su lado estuvo su esposa: compañera, amiga y ayuda idónea, compartiendo los sacrificios, las pruebas, las alegrías y las victorias del ministerio. También estuvieron sus hijos, quienes desde pequeños crecieron junto a la obra, colaborando y apoyando a sus padres; hoy algunos son profesionales y otros están próximos a culminar su formación.
Y alrededor de esta familia fue creciendo otra gran familia: la iglesia. Obreros, pastores, líderes, evangelistas, músicos y creyentes que abrazaron una misma visión y decidieron trabajar unidos para extender el Evangelio.
Como fruto de este trabajo evangelístico, particularmente desarrollado en el Trópico de Cochabamba, la obra cuenta hoy con aproximadamente 1.500 miembros locales en la región trópico y más de 7.000 miembros en Bolivia, junto a cerca de 100 obreros a medio tiempo y 80 pastores dedicados a tiempo completo en la obra.
A ellos se suman ministerios de alabanza y adoración, grupos musicales, panderos, banderas y cintas, además de ministerios dedicados al evangelismo y al discipulado.
Cada congregación establecida, cada pastor formado, cada obrero enviado, cada familia alcanzada y cada nueva generación que continúa anunciando a Jesucristo representa una huella de aquella semilla sembrada con sacrificio y fe.
La trayectoria del Movimiento constituye así un testimonio histórico de varias generaciones dedicadas al servicio cristiano y a la expansión de una visión misionera que continúa siendo parte fundamental de su identidad institucional.
Un legado que continúa
Hoy, el Centro Evangelístico Maranatha, del Movimiento Cristiano Misionero Maranatha continúa levantando una generación comprometida con la evangelización, el discipulado, la formación de obreros y la expansión misionera.
Porque la verdadera historia de una obra no se escribe solamente con fechas, edificios o números. Se escribe en las vidas transformadas, en las familias restauradas, en los discípulos formados y en aquellos que reciben el llamado para continuar llevando el Evangelio.
La obra continúa, la visión sigue viva y una nueva generación toma la posta. MOVIMIENTO CRISTIANO MISIONERO MARANATHA “Dejando huellas del Evangelio de generación en generación.”
Crecimiento y expansión del Movimiento en Bolivia
El Tabernáculo Maranatha hoy, visto desde el aire, en Libertad - Ivirgarzama, Sede