Estas palabras tienen mucho significado para el tiempo que estamos viviendo. Jesús nos enseñó que el creyente no debe caminar distraído, creyendo todo lo que escucha. Su advertencia fue clara:
“Mirad que nadie os engañe.”
— Mateo 24:4Estar atentos y no dejarnos engañar
Hoy recibimos información por todas partes. Las redes sociales, los videos, las noticias y los mensajes de WhatsApp pueden informar, pero también pueden confundir.
En Bolivia vivimos situaciones que pueden causar preocupación: dificultades económicas, conflictos sociales, inseguridad, problemas familiares y preocupación por el futuro. En momentos así aparecen rumores y mensajes que pueden aumentar el miedo.
Jesús nos enseña a estar atentos, pero no asustados. Antes de creer o compartir algo debemos preguntarnos: ¿Es verdad? ¿De dónde viene esta información? ¿Estoy actuando por miedo o con sabiduría?
Aunque vengan tiempos difíciles
Seguir a Cristo no significa que nunca tendremos problemas. Jesús habló claramente de tiempos difíciles. Sin embargo, no lo hizo para llenarnos de miedo, sino para enseñarnos a estar preparados.
Cuando nuestra familia atraviesa necesidad, cuando la economía preocupa o cuando vemos problemas en nuestro país, podemos sentir incertidumbre. Pero esas circunstancias no significan que Dios haya dejado de estar con nosotros.
En los momentos difíciles debemos acercarnos más a Dios. Cuando haya preocupación, oremos. Cuando exista confusión, busquemos dirección en la Palabra. Cuando aparezca el miedo, recordemos en quién hemos puesto nuestra confianza.
Cuando aparezcan falsos maestros
Jesús también advirtió que aparecerían personas que intentarían engañar a otros usando incluso su nombre. Por eso no debemos creer automáticamente todo lo que escuchamos desde un púlpito, en una transmisión, en Facebook, TikTok, YouTube o cualquier otro medio.
Una persona puede hablar de Dios y aun así enseñar cosas que no están de acuerdo con la Biblia. Debemos aprender a preguntar: ¿Lo que esta persona enseña está de acuerdo con la Palabra de Dios?
No debemos seguir a una persona solamente porque tiene muchos seguidores, habla con autoridad o afirma: “Dios me dijo” o “Dios me reveló”. Nuestra fe está puesta en Jesucristo, no en los hombres.
Debemos permanecer firmes
Permanecer firmes significa no abandonar nuestra fe cuando llegan los problemas. Es fácil confiar cuando todo marcha bien. El desafío aparece cuando llegan las dificultades.
Permanecer firmes significa seguir orando, seguir creyendo, seguir congregándonos, seguir haciendo el bien y continuar caminando con Cristo. Bolivia necesita cristianos que no solamente hablen de Dios, sino que demuestren su fe con su manera de vivir: siendo honestos, ayudando al necesitado, respetando al prójimo, evitando la mentira y buscando la paz.
Confiando en Dios
Nuestra confianza no puede depender solamente de la economía, de las autoridades, de las noticias o de las circunstancias. Todo eso puede cambiar. Dios permanece.
Confiar en Dios no significa ignorar los problemas. Significa enfrentarlos con fe, oración, responsabilidad y esperanza. Podemos decir: “No sé qué sucederá mañana, pero sé en quién he puesto mi confianza.”
Viviendo conforme a su Palabra
Esta es una de las mejores maneras de evitar el engaño: conocer y vivir la Palabra de Dios. No basta tener una Biblia en casa. Tenemos que leerla, entenderla y ponerla en práctica.
Si conocemos la verdad, será más difícil que alguien nos engañe. Por eso, en estos tiempos necesitamos menos rumores y más Palabra; menos miedo y más fe; menos engaño y más verdad; menos división y más amor.
Reflexión
Jesús sigue diciendo a nuestra generación: “Mirad que nadie os engañe.” Estemos atentos. No tengamos miedo de los tiempos difíciles. Examinemos lo que escuchamos. Permanezcamos firmes en Cristo, confiemos en Dios y hagamos de su Palabra la guía de nuestra vida.