El Discipulado en el M.C.M.M.

Mateo 28:19-20; 2 Timoteo 2:2; Lucas 14:25-33

Introducción

El discipulado es uno de los principios básicos que el M.C.M.M. practica para la formación de nuevos obreros.

Jesús ordenó: “Id, y haced discípulos a todas las naciones...” — Mateo 28:19

Y Pablo enseñó a Timoteo:

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” — 2 Timoteo 2:2

En el M.C.M.M. entendemos que el discipulado no es solamente un trabajo, sino una condición de vida.

No se trata únicamente de preguntarnos: “¿Cómo puedo servir a Dios?”, sino de permitir que Dios trabaje primero en nuestra vida para cumplir después su propósito.

I. ¿Qué Es El Discipulado?

El discipulado es un proceso de enseñanza, formación, servicio y preparación espiritual.

Un discípulo es:

un aprendiz;

un seguidor;

una persona enseñable;

una persona corregible;

alguien dispuesto a servir;

alguien que aprende mediante la enseñanza y el ejemplo.

Jesús dijo: “Aprended de mí...” — Mateo 11:29

Por eso, el verdadero discípulo no solamente escucha, sino que aprende, practica y sirve.

II. El Discipulado Es Un Principio De Multiplicación

Desde el principio encontramos el principio de multiplicación:

“Fructificad y multiplicaos.” — Génesis 1:28

En el Nuevo Testamento este principio se manifiesta espiritualmente cuando un discípulo forma a otro discípulo.

Pablo enseñó a Timoteo, y Timoteo debía transmitir esa enseñanza a hombres fieles que, a su vez, pudieran enseñar también a otros.

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” — 2 Timoteo 2:2

Aquí encontramos un principio de multiplicación:

Pablo → Timoteo → hombres fieles → otros.

Por eso, el discipulado no termina cuando una persona aprende. Lo aprendido debe ser transmitido a otros.

El discipulado produce:

Conversión → formación → servicio → madurez → nuevos discípulos.

Una iglesia puede ganar muchas personas, pero si no forma discípulos tendrá dificultades para levantar nuevos obreros que continúen la obra.

Por eso, en el M.C.M.M. entendemos que debemos:

Ganar almas, formar discípulos y preparar obreros.

El discípulo que hoy aprende debe prepararse para que mañana también pueda enseñar, servir y ayudar a formar a otros.

III. El Discipulado En La Biblia

A lo largo de las Escrituras encontramos hombres de Dios que transmitieron fe, enseñanza, experiencia y responsabilidad a quienes estaban cerca de ellos.

1. Noé y su familia, Génesis 6:18,22

Noé obedeció a Dios e involucró a su familia en aquello que Dios le había mandado.

“Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.” — Génesis 6:22

Su familia participó junto a él en el propósito de Dios.

2. Abraham, Isaac y Jacob, Génesis 18:19

Dios dijo acerca de Abraham: “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová...”

La fe debía continuar en la siguiente generación.

Abraham transmitió a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a sus hijos.

Aquí vemos que el discipulado también significa transmitir principios espirituales de una generación a otra.

3. Moisés y Josué, Éxodo 24:13; Números 27:18-23; Josué 1:1-9

Josué estuvo cerca de Moisés durante muchos años.

Primero fue ayudante.

Después aprendió.

Luego recibió responsabilidades.

Finalmente, Dios lo llamó para continuar la misión.

“Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu...”

— Números 27:18

Josué no apareció repentinamente como líder. Hubo primero un tiempo de formación.

4. Elías y Eliseo, 1 Reyes 19:19-21; 2 Reyes 2:1-15

Eliseo respondió al llamado y siguió a Elías.

Aprendió junto a él, le sirvió y permaneció hasta el final.

Después de la partida de Elías, Eliseo continuó la obra.

Esto nos enseña que el verdadero discípulo debe estar dispuesto a:

seguir, aprender, servir y perseverar.

5. Pablo y Timoteo, 1 Timoteo 1:2; 2 Timoteo 2:1-2; 3:14

Pablo llamó a Timoteo: “Verdadero hijo en la fe.” — 1 Timoteo 1:2

Timoteo acompañó a Pablo, aprendió de él y posteriormente recibió responsabilidades ministeriales. Pablo le dijo:

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido.”

— 2 Timoteo 3:14

Principio: El verdadero discípulo aprende para después ayudar a otros a aprender.

IV. Diferentes Grupos De Discípulos

Durante el ministerio de Jesús encontramos diferentes grupos de discípulos.

Esto muestra que había diferentes niveles de cercanía, formación, responsabilidad y servicio.

1. Los doce, Marcos 3:13-19

Jesús llamó a doce para que estuvieran especialmente cerca de Él.

“Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar.”

— Marcos 3:14

Primero debían estar con Jesús y después serían enviados.

Aquí vemos nuevamente el principio:

Estar → aprender → ser enviado.

2. Los setenta, Lucas 10:1-2

Jesús también designó a otros setenta discípulos.

“Designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos...”

— Lucas 10:1

Ellos recibieron una tarea específica y fueron enviados delante de Jesús.

Esto demuestra que el discipulado no estaba limitado únicamente a los doce.

Había otros discípulos que también estaban siendo preparados y usados por Dios.

3. Los ciento veinte, Hechos 1:15

Después de la ascensión de Jesús encontramos aproximadamente ciento veinte discípulos reunidos.

“Y era la compañía junta como de ciento veinte en número.”

Estos permanecieron unidos esperando el cumplimiento de la promesa del Espíritu Santo.

Hechos 1:4-5

Aquí encontramos discípulos que aprendieron a esperar, orar y permanecer juntos.

4. La multitud de discípulos Hechos 6:1-7

Cuando la iglesia comenzó a crecer, la Biblia ya habla de una multitud de discípulos.

“Como creciera el número de los discípulos...” — Hechos 6:1

Y posteriormente dice:

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente...”

— Hechos 6:7

El resultado del discipulado fue multiplicación.

No solamente aumentaba la cantidad de personas que escuchaban, sino el número de discípulos comprometidos con Cristo.

V. Pedro, Jacobo Y Juan: Una Formación Más Cercana

Dentro de los doce encontramos a Pedro, Jacobo y Juan, quienes en determinadas ocasiones estuvieron junto a Jesús en experiencias muy especiales.

1. En la transfiguración Mateo 17:1-8

Jesús tomó a Pedro, Jacobo y Juan y los llevó aparte a un monte alto.

Allí fueron testigos de la transfiguración de Jesús.

2. En la casa de Jairo Marcos 5:37

Cuando Jesús fue a resucitar a la hija de Jairo, permitió que estos tres discípulos estuvieran presentes.

“Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.”

3. En Getsemaní Marcos 14:32-34

En uno de los momentos más difíciles antes de la cruz, Jesús nuevamente tomó consigo a Pedro, Jacobo y Juan.

Ellos tuvieron una cercanía especial y pudieron conocer aspectos más profundos del ministerio y sufrimiento de Jesús.

Esto nos enseña que no todos los discípulos viven exactamente el mismo proceso ni reciben las mismas responsabilidades.

Algunos pueden ser preparados de una manera más cercana para tareas determinadas.

Pero todos continúan teniendo un mismo Maestro:

Jesucristo.

VI. El Discipulado Como Principio Del M.C.M.M.

El M.C.M.M. ha adoptado el discipulado como una práctica integral para la formación de nuevos obreros.

El discípulo no debe limitarse únicamente a recibir enseñanza.

Debe aprender a poner en práctica lo que recibe.

a) Su aula: la iglesia local

La congregación es el lugar donde aprende la Palabra, observa el ministerio y comienza a servir.

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles...”

— Hechos 2:42

b) Sus formadores: pastores y líderes

Dios utiliza ministerios para enseñar y preparar a los creyentes.

“A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio...”

— Efesios 4:12

El discípulo aprende de la enseñanza, pero también del ejemplo.

Pablo dijo:

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” — 1 Corintios 11:1

No seguimos al hombre por encima de Cristo. Aprendemos del ministerio mientras ese ministerio también sigue a Jesucristo.

c) Su campo de entrenamiento

El discípulo comienza practicando lo aprendido en:

su casa, su barrio, su iglesia y su comunidad.

Allí aprende:

servicio, responsabilidad, puntualidad, fidelidad, obediencia y compromiso.

“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel.” — Lucas 16:10

VII. El Discípulo En El M.C.M.M.

En nuestra familia M.C.M.M., el discípulo es aquel hermano o hermana que está dispuesto a ser formado para servir mejor al Señor.

No necesariamente tiene que vivir en una casa pastoral para ser discípulo.

El verdadero discipulado se manifiesta principalmente en la actitud y en los hechos.

El discípulo debe procurar ser:

1. Enseñable

Tiene disposición para aprender. Proverbios 9:9

2. Corregible

Acepta la corrección como parte de su crecimiento. Proverbios 12:1

3. Fiel

Cumple las responsabilidades que recibe.

“Esto encarga a hombres fieles...” — 2 Timoteo 2:2

4. Servicial

Está dispuesto a trabajar sin buscar solamente posiciones.

“El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.” — Marcos 10:43

5. De buen testimonio

Su vida debe respaldar lo que enseña y profesa. Hechos 6:3

6. Responsable y confiable

“Bien, buen siervo y fiel...” — Mateo 25:21

7. Dispuesto para toda buena obra

“Preparado para toda buena obra.” — 2 Timoteo 2:21

VIII. El Discipulado Y El Llamamiento Al Ministerio

Cuando comienza a manifestarse un llamamiento de Dios para el ministerio, el discípulo necesita mayor preparación.

El llamamiento debe ir acompañado de: testimonio, carácter, fidelidad, servicio, madurez y fruto espiritual.

No basta solamente decir:

“Dios me llamó.”

La vida también debe demostrar que existe disposición para ser formado.

“Los cuales primero sean sometidos a prueba...” — 1 Timoteo 3:10

En el M.C.M.M. entendemos que antes de asumir una obra debe existir preparación.

El discipulado ayuda al futuro obrero a conocer de manera práctica:

la vida de oración;

la enseñanza bíblica;

la evangelización;

la atención de personas;

el servicio congregacional;

la responsabilidad ministerial;

el trabajo en equipo;

la vida y principios de nuestra familia espiritual.

IX. Condiciones Del Discipulado

Jesús enseñó que el discipulado tiene un precio.

a) Negación

“Niéguese a sí mismo...” — Lucas 9:23

El discípulo aprende a dejar de vivir solamente para sí mismo.

b) Renunciamiento

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”

— Lucas 14:33

Significa estar dispuesto a colocar a Cristo por encima de nuestros propios intereses.

c) Una nueva prioridad

Lucas 14:26

Jesús debe ocupar el primer lugar en nuestra vida.

El discípulo ama a su familia, pero su fidelidad principal pertenece a Cristo.

d) Tomar la cruz

“Tome su cruz cada día, y sígame.” — Lucas 9:23

El discipulado requiere una entrega constante y diaria.

X. El Objetivo Del Discipulado En El M.C.M.M.

El objetivo no es solamente formar personas que conozcan doctrina.

Buscamos formar creyentes que puedan:

amar a Dios, vivir la Palabra, servir, evangelizar, trabajar dentro de la iglesia y ayudar a formar a otros.

Jesús dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”— Mateo 4:19

El verdadero discípulo debe llegar a ser una persona que también pueda ganar y formar a otros.

Por eso:

El discípulo aprende para servir.

Sirve para crecer.

Crece para ser útil.

Y es formado para ayudar a formar a otros.

Conclusión

El discipulado es un principio básico de nuestra familia M.C.M.M.

Jesús formó discípulos y después esos discípulos continuaron formando a otros.

De la misma manera, nuestra responsabilidad es levantar una generación de hombres y mujeres:

enseñables, corregibles, fieles, responsables, espirituales y dispuestos para toda buena obra.

No buscamos solamente miembros que asistan a una congregación.

Buscamos discípulos que aprendan, sirvan y se multipliquen.

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” — 2 Timoteo 2:2

Frase Central

En el M.C.M.M. creemos que el discipulado es el principio bíblico mediante el cual un creyente es formado para servir a Dios y, con el tiempo, ayudar a formar a otros, haciendo posible la continuidad y multiplicación de la obra.

Escuchar en vivo