El Llamamiento

Éxodo 3:1-10

Introducción

A lo largo de la Biblia encontramos una verdad fundamental: Dios llama, prepara y envía a sus siervos.

El ministerio verdadero no comienza simplemente por una decisión humana, un cargo o una posición. Comienza con el llamado de Dios. Sin embargo, ese llamamiento también necesita ser probado por el carácter, el servicio, la fidelidad, la obediencia y el fruto.

Moisés es uno de los ejemplos más claros. Humanamente, otros podían parecer más capacitados. Aarón hablaba mejor y conocía Egipto, pero Dios escogió a Moisés.

“Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón...”

— Éxodo 3:10

El principio es sencillo: Dios llama, Dios prepara, Dios envía y Dios respalda.

I. Dios Es Quien Llama

1. Dios llamó a Moisés

Éxodo 3:1-10

Moisés estaba cuidando las ovejas cuando Dios se manifestó en la zarza ardiente. No fue Moisés quien buscó una posición; fue Dios quien tomó la iniciativa.

a) Dios lo prepara

Éxodo 3:5

Antes de enviarlo, Dios trabaja en su vida. Moisés tuvo que aprender reverencia, obediencia y dependencia de Dios.

b) Dios le da una palabra

Éxodo 3:7-9

Dios le mostró la necesidad de Israel y le explicó cuál sería su misión.

c) Dios lo envía

Éxodo 3:10

Todo verdadero llamamiento tiene un propósito. Dios no llama solamente para ocupar un lugar, sino para cumplir una misión.

II. Dios Llama A Personas Que Aprenden A Seguir

1. El llamamiento de Eliseo, 1 Reyes 19:19-21

Elías encontró a Eliseo trabajando y echó sobre él su manto.

a) Eliseo recibió el llamado, 1 Reyes 19:19

El manto representó para Eliseo el comienzo de una nueva etapa.

b) Eliseo dejó todo y siguió, 1 Reyes 19:20-21

El verdadero llamado produce una respuesta.

Eliseo dejó su antigua ocupación y comenzó un proceso de servicio y aprendizaje junto a Elías.

Principio: antes de dirigir, debemos aprender a servir.

III. JESÚS LLAMA A MATEO, Mateo 9:9-13

Mateo estaba sentado al banco de los tributos cuando Jesús le dijo:

“Sígueme.”

Mateo se levantó y siguió a Jesús.

a) Mateo camina con Jesús, Mateo 9:9-10

El llamado no termina cuando una persona responde. Allí comienza el discipulado.

b) Mateo aprende de Jesús, Mateo 9:12-13

El discípulo necesita escuchar, observar, aprender y poner en práctica las enseñanzas del Maestro.

El llamado nos acerca a Cristo para que nuestro carácter sea formado por Él.

IV. “Venid En Pos De Mí”

Mateo 4:18-22

Jesús llamó a Pedro, Andrés, Jacobo y Juan.

“Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”

— Mateo 4:19

Aquí encontramos tres etapas:

Venid → Seguidme → Os haré.

Primero Cristo llama.

Después el discípulo sigue.

Finalmente, Cristo lo forma para la obra.

a) Dejaron sus redes. Mateo 4:20

Respondieron inmediatamente al llamado.

b) El llamamiento produce decisión

El llamado genuino mueve al creyente a tomar decisiones de fe, obediencia y compromiso.

No significa necesariamente abandonar profesión, familia o responsabilidades; significa que Cristo pasa a ocupar el primer lugar.

V. Jesús Escoge A Los Doce

Lucas 6:12-13

Antes de escogerlos, Jesús pasó la noche orando.

a) Jesús llamó a sus discípulos

“Llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos...” — Lucas 6:13

Había muchos discípulos, pero Jesús escogió a doce para una responsabilidad particular.

b) Les dio una función ministerial

Los llamó apóstoles.

Esto nos enseña que dentro del cuerpo de Cristo existen diferentes responsabilidades, funciones y ministerios.

No todos tienen la misma función, pero todos somos necesarios en el cuerpo de Cristo.

1 corintios 12:12-27

VI. Jesús Designa Y Envía A Los Setenta

Lucas 10:1

Jesús también designó a otros setenta y los envió delante de Él.

a) Los envió donde Él había de ir

El obrero no prepara el camino para engrandecerse a sí mismo; prepara el camino para Jesucristo.

b) Los envió de dos en dos

Esto nos enseña compañerismo, unidad, apoyo y responsabilidad.

El ministerio bíblico no debe convertirse en una obra individualista.

VII. Señales En La Vida Del Hombre Llamado

La vida de Moisés muestra que Dios respaldó su llamado.

1. La vara, Éxodo 4:2; 7:8-12

Algo sencillo que estaba en la mano de Moisés se convirtió en instrumento para mostrar el poder de Dios.

2. El agua convertida en sangre. Éxodo 4:9

Dios confirmó que estaría con Moisés.

3. Aarón como portavoz, Éxodo 4:10-16

Moisés reconoció su dificultad para hablar, y Dios permitió que Aarón lo ayudara.

Esto nos enseña algo importante:

Ser llamado por Dios no significa ser perfecto ni hacerlo todo solo.

Dios puede colocar personas alrededor del siervo para complementar su ministerio.

“Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.” — Éxodo 4:17

Hoy el respaldo de un llamado no debe medirse solamente por manifestaciones extraordinarias. También debe verse en la fidelidad a la Palabra, el carácter, el fruto espiritual y el servicio.

VIII. Autoridad Y Responsabilidad Del Llamado

Números 12:1-15

María y Aarón hablaron contra Moisés diciendo:

“¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?”

— Números 12:2

Dios podía hablar y usar a diferentes personas, pero había confiado a Moisés una responsabilidad particular en aquel momento.

Principio bíblico

La autoridad espiritual no significa superioridad personal. Significa mayor responsabilidad delante de Dios.

Jesús enseñó:

“El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.” — Mateo 20:26

Por eso, quien preside no está llamado a dominar arbitrariamente a las personas, sino a servir, enseñar, cuidar y conducir conforme a la Palabra de Dios.

IX. Los Privilegios Del Llamado

Moisés recibió privilegios extraordinarios.

a) Dios le habló desde la zarza, Éxodo 3:4

b) Dios habló con Moisés de una manera especial, Números 12:6-8

c) La presencia de Dios acompañó al pueblo, Números 9:15-23; Éxodo 40:34-38

Pero todo privilegio espiritual trae también responsabilidad.

“A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará.”

— Lucas 12:48

X. Autoridad No Significa Hacer Todo Solo

Éxodo 18:13-26

Moisés estaba tratando de atender personalmente todos los problemas del pueblo.

Jetro le dijo que esa manera de trabajar terminaría agotándolo.

Entonces Moisés aprendió a:

delegar responsabilidades;

formar líderes;

compartir las cargas;

establecer orden;

atender personalmente los asuntos más difíciles.

Un ministerio saludable forma colaboradores en lugar de concentrarlo todo en una sola persona.

XI. El Peligro De La Rebeldía Y El Peligro Del Abuso De Autoridad

Números 16:1-37

Coré, Datán, Abiram y otros líderes se levantaron contra Moisés y Aarón.

El problema no fue simplemente hacer una pregunta. Había una lucha por ocupar una función que Dios no les había entregado. Números 16:9-10

Esto nos enseña a respetar el orden establecido por Dios.

Pero el Nuevo Testamento también enseña al líder cómo ejercer autoridad:

“No como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” — 1 Pedro 5:3

Por eso deben evitarse dos extremos:

Rebelión contra toda autoridad y autoritarismo de quien dirige.

El modelo bíblico es autoridad con servicio, humildad, responsabilidad y ejemplo.

XII. El Llamado Se Desarrolla Mediante El Discipulado

La Biblia presenta personas que pasaron años aprendiendo antes de asumir mayores responsabilidades.

Josué aprendió junto a Moisés, Josué 1:1-9

Samuel fue formado desde joven, 1 Samuel 2:35; 3:1-10

Eliseo acompañó a Elías, 1 Reyes 19:19-21; 2 Reyes 2:1-15

Timoteo fue formado junto a Pablo, 2 Timoteo 2:1-2

Esto muestra un principio:

Llamamiento → discipulado → formación → servicio → madurez → envío.

No siempre ocurre de la misma manera ni durante el mismo tiempo, pero nadie debería despreciar el proceso de formación.

XIII. Cualidades De Un Verdadero Discípulo

El discipulado no depende solamente de vivir físicamente cerca de un pastor o líder.

El verdadero discipulado se demuestra mediante una actitud de aprendizaje, fidelidad a Cristo y hechos concretos.

Entre las cualidades importantes encontramos:

Ser convertido a Cristo y vivir una vida guiada por el Espíritu Santo.

Hechos 2:38; Romanos 8:14.

Ser fiel y capaz de enseñar también a otros.

2 Timoteo 2:2.

Tener espíritu de servicio.

Marcos 10:43-45.

Tener buen testimonio, fe y vida espiritual.

Hechos 6:3.

Estar dispuesto para toda buena obra.

2 Timoteo 2:21.

Ser enseñable.

Proverbios 9:9.

Aceptar la corrección.

Job 5:17-18; Proverbios 12:1.

Ser responsable y confiable.

Mateo 24:45-47; 25:21.

Imitar los buenos ejemplos de fe.

Hebreos 6:12; 13:7.

Ser íntegro y fiel en la administración de los recursos.

Lucas 16:10-11.

Estas cualidades no deben utilizarse para desanimar al creyente, sino para mostrarle hacia dónde debe crecer.

XIV. El Hombre Llamado Y Su Tarea En La Congregación

Dentro de una congregación pueden existir:

Pastores – copastores – obreros – líderes – maestros – músicos – evangelistas – servidores – encargados de diferentes áreas.

Además, Dios concede:

Dones espirituales: 1 Corintios 12:4-11.

Ministerios: Efesios 4:11-12.

Fruto del Espíritu: Gálatas 5:22-23.

Todo debe trabajar en armonía para un mismo propósito:

Que Cristo sea anunciado y la iglesia sea edificada.

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente...”

— Hechos 6:7

La visión no es levantar el nombre de una persona, sino hacer que la luz del Evangelio de Jesucristo alumbre en la ciudad.

XV. Dios Sigue Llamando Hoy

El diseño de Dios no ha cambiado. Dios llamó a:

Moisés para liberar.

Josué para conducir.

Samuel para ministrar y profetizar.

Elías para confrontar y restaurar.

Eliseo para continuar una obra.

Pedro para anunciar a Cristo.

Pablo para llevar el Evangelio a las naciones.

Timoteo para servir y enseñar.

Y Dios continúa llamando hombres y mujeres para cumplir su propósito.

El llamado puede tener diferentes funciones, pero siempre debe conducir a una vida de obediencia, santidad, servicio y exaltación de Jesucristo.

Conclusión

Dios sigue llamando a sus siervos en el siglo XXI.

El verdadero llamado no consiste simplemente en tener un título, ocupar un púlpito o recibir un reconocimiento humano.

Dios llama.

Dios prepara.

Dios forma.

Dios envía.

Dios respalda.

El discípulo aprende a servir antes de querer dirigir. Aprende a obedecer antes de ejercer autoridad. Aprende a caminar con Dios antes de pretender llevar a otros.

Y cuando Dios entrega autoridad, esta nunca debe utilizarse para engrandecer al hombre, sino para servir al pueblo, edificar la Iglesia y glorificar a Jesucristo.

Por eso nuestra oración debe ser:

“Señor, si tú me llamas, prepárame. Si tú me preparas, enséñame. Si tú me envías, acompáñame. Y donde me pongas, ayúdame a ser fiel hasta el final.”

Frase Central Del Estudio

El hombre llamado por Dios no busca una posición; responde a una misión. No busca ser servido; aprende a servir. No trabaja para levantar su propio nombre; trabaja para que Jesucristo sea conocido.

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